La escuela está enfrentando nuevas transformaciones y desafíos en el contexto de la Revolución Tecnológica (Castells, 1997). Los materiales educativos que se utilizan en la escuela no se encuentran ajenos a este proceso, y también se están transformando por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Los educadores poseen diversas representaciones sobre qué, cómo y por qué usar los nuevos materiales educativos en las aulas, y justamente estas representaciones dan cuenta de la complejidad y conflictividad implícitas en el uso de estas nuevas textualidades. Pero, la relación histórica entre la escuela y los materiales educativos deja entrever que los conflictos vigentes han atravesado a todos aquellos materiales que cuestionaron o transformaron las formas de educar que la escuela impartía e imparte.
Frente a este panorama, este artículo tiene como propósito abrir interrogantes sobre cuáles son las transformaciones de las nuevas textualidades en los materiales educativos y su relación con la escuela. Para ello, se aborda el análisis de un material educativo multimedial de la Colección Educ.ar, cuyo temática es la identidad y está destinado a ser utilizado en el ámbito de las prácticas de enseñanza formales, esto es, en las escuelas.
En primer lugar, se plantean los conceptos que permiten explicitar cuál es la relación histórica de los materiales educativos y la escuela, y una perspectiva sobre cómo entender los materiales educativos.
En segundo lugar, se describen las dimensiones para el análisis del material, a saber, técnica, estética, interactiva, didáctica e ideológica (Gutiérrez Martín), atravesadas por cómo se construye el discurso, cuáles son las características del diseño, producción y circulación, a través del análisis del material educativo de la Colección de Educ.ar.
Para finalizar, se plantean algunos interrogantes acerca de cómo se configura la relación histórica entre los materiales educativos y la escuela frente a las nuevas textualidades.
Los materiales educativos y la escuela
Si tuvieran que pensar en un material educativo en particular, ¿cuál les vendría a la mente?. Es probable que un libro de textos, cuyas características justamente es la combinación de variados textos, distintos géneros literarios y, aunque pocas veces nos detengamos en ello, también distintos tipos de imágenes.
Esta representación no es casual. La relación entre la escuela y los materiales educativos es una construcción histórica, que se configura desde los orígenes de la escuela moderna y su establecimiento como forma hegemónica de educar en el siglo XIX. Pablo Pineau plantea que los materiales educativos, específicamente los impresos, son una de las piezas que se fueron ensamblando para generar la escuela moderna. La “Generación de una oferta y demanda impresa específica”, como Pineau la define, implica reconocer la histórica la relación entre los materiales y la escuela: “Desde los tempranos textos para el sistema –como el Orbis pictus de Comenio-, pasando por los manuales, los libros de lectura, los leccionarios, las guías de docente, los cuadernos, las láminas, etcétera, la escuela implicó la creación de nuevos materiales escritos. Dicha producción adoptó características especiales, como la clasificación según su grado de didactismo, de claridad o de adaptación al alumno, al curriculum o a los fines propuestos.” (Pineau, 2001:38-39). Esta estrecha relación entre la escuela y la escritura, tiene su razón de ser en que la escuela asumió la tarea de alfabetizar a través de la enseñanza de la lectura y la escritura, y si bien, Comenio, en el siglo XVI, conocido como el padre de la Didáctica, reconocía el valor de las imágenes en la enseñanza - una de sus obras justamente era Orbis pictus, donde incluía grabados para utilizar en las prácticas de enseñanza- recién con el avance de los medios de comunicación, a mediados del siglo XX, comenzó a cuestionarse el papel protagónico de los libros de textos como materiales educativos en las escuelas, otorgando un nuevo lugar a la imagen: “La expansión del mundo audiovisual y de la "forma" como contenido invitaban a la búsqueda de pedagogías de la imagen, aprendizajes sistemáticos y hasta inclusión académica. (…) El mundo audiovisual desde los años 60 hasta la actualidad ha sido objeto de múltiples aproximaciones. Sin hablar de los manuales técnicos, básicamente se podrían reconocer cuanto menos, tres grandes dimensiones en los estudios acerca de lo visual: 1. los trabajos centrados en las gramáticas y narrativas, 2. los que apuntan a la dimensión estética, 3. los que intentan estudiar la imagen en relación con la cognición.” (Entel, 2005:8-7).
En la actualidad, los nuevos materiales educativos se caracterizan por la utilización de las nuevas tecnologías e interrelación de diferentes medios, estableciendo nuevas textualidades. Mariano Palamidessi plantea que entre las transformaciones generadas por la influencia de la digitalización y mundializacion de las comunicaciones en la educación existe un fuerte incremento de: “... - la cantidad y diversidad de conocimientos, textos y productos que circula no deja de crecer; - los sujetos con los que trabaja la educación escolar son crecientemente atravesados por flujos electrónicos globales -estímulos, imágenes y textos- que proveen una parte cada vez más importante de los materiales sobre los que se construyen las narraciones de lo social y la identidad de los individuos; - la escuela deja definitivamente de ser el canal privilegiado mediante el cual las nuevas generaciones entran en contacto con la información sobre el mundo, proceso que ya había iniciado la irrupción de la TV algunas décadas atrás.” (Palamidessi, 2006:7).
Los materiales educativos como textos y representaciones
La designación “materiales educativos” es lo suficientemente amplia y compleja para abarcar a todos aquellos materiales que están, o pueden estar, presentes en las prácticas de enseñanza. Algunos materiales educativos están destinados específicamente a ser utilizados en las prácticas de enseñanza, tales como libros de textos, manuales escolares, etc., a estos también se los denomina materiales curriculares, escolares, o/y didácticos, etc. . Otros materiales educativos, en cambio, no están destinados definidamente para la escuela, como por ejemplo películas, video juegos, etc. . No obstante, podríamos comprender a todos los materiales educativos a través de dos aspectos que los caracterizan: los materiales educativos pueden ser comprendidos como textos y representaciones.
Los materiales educativos son textos, en tanto constituyen discursos sobre temas, poseen intertextualidad, ya que incorporan variados textos, se diseñan, producen y circulan como cualquier texto, pero con la diferencia que pueden ser utilizados como material en la práctica de enseñanza. En relación a esto, Jaume Martínez Bonafé plantea que los materiales curriculares, como él los denomina, constituyen “Un texto dentro del texto”, debido a que trasmiten concepciones de enseñanza y de aprendizaje: “Un material curricular es una teoría sobre la escuela. No constituye sólo el soporte o medio para la instrucción, sino que es también, y fundamentalmente, un modo de concebir el desarrollo del curriculum y el trabajo de los profesores y los estudiantes. El material codifica la cultura seleccionada y le da forma pedagógica. (…) Todo ello está sugiriendo un modo específico de entender la enseñanza... . El texto refleja, en las tareas que determina, una teoría curricular; por lo tanto, no sólo es el soporte técnico de la información, sino que es también un modo de hacer curriculum.” (Martinez Bonafé, 1998:123).
Los materiales educativos constituyen representaciones, en tanto son mucho más que simples medios que transmiten mensajes, son formas de mirar al mundo, sistemas de ideas, trasmiten ideologías, por ello también, son un texto dentro de otro texto (Martínez Bonafé, 1998). En relación a la representación Edith Litwin sostiene que “Las formas de representación son las maneras en que se trasmite información apelando a los sistemas sensoriales. Por lo tanto, las formas de representación pueden ser visuales, auditivas, táctiles, olfativas, gustativas, kinestésicas pero no necesariamente se dan puras sino, por lo contrario, se expresan de manera combinada. Un film, por ejemplo, utiliza las formas visuales y auditivas y por medio de imágenes genera propuestas estéticas de diferente valor.” (Litwin), y de esta manera, se podría agregar que, así estructuran el pensamiento.
Algunas investigaciones, plantea que el uso de las tecnologías en la representación del conocimiento y de la información, reestructuran el pensamiento (Ong, 1993), y plantean a la escritura como una de las primeras tecnologías de la palabra (Ong, 1993) que inició este proceso de representación. Walter Ong denomina “oralidad primaria” al periodo donde la escritura no estaba presente, todo era oral, el conocimiento era repetido en voz alta, estructurando el pensamiento de tal forma que se configuraban como sociedades y mentalidades altamente tradicionalistas, conservadoras, homeostáticas, esto es, que vivían en un presente continuo y equilibrado, relacionado con el mundo vital, es decir, con la experiencia vivida (Ong, 1993). Con la aparición de la escritura comienza el proceso de tecnologización de la palabra denominado etapa “quirográfica” (Ong, 1993), esto permitió una trascripción visual más precisa de la palabra, alcanzando un pensamiento más abstracto y analítico. Recién, es en el siglo XV con la invención de la imprenta que surge una nueva forma de tecnologizar a la palabra, que refuerza la escritura y su actividad solipsista. Ong denomina a este periodo etapa “tipografía”, donde la palabra pasó a ser una cosa colocada en el espacio, de la cual se pudieron hacer miles de copias, consolidando cada vez más la palabra hablada al espacio inmóvil de una hoja impresa. Esta forma de representación se llevó a la escuela, unos siglos después, con el uso de los libros de textos.
A mediados del siglo XX, con el desarrollo y hegemonía de la radio, televisión, electrónica, los satélites, etc., comienza el periodo que Ong denomina “oralidad secundaria”, donde los medios de comunicación crean un fuerte sentido de grupo, que no predominaba en los periodos anteriores de las etapas quirográfica y tipográfica. Manuel Castells, plantea que nos encontramos atravesando el proceso de Revolución Tecnológica caracterizada no necesariamente por la centralidad del conocimiento sino por “…la aplicación de ese conocimiento e información a la generación de conocimiento y los dispositivos de procesamiento/ comunicación de la información, en un circuito de retroalimentación acumulativa que se da entre la innovación y los usos de la innovación.” (Castells, M., 1997:2), esto sería la aplicación de las TIC a diferentes formas de representar. A partir de estos desarrollos tecnológicos, en los materiales educativos se apelo a diferentes representaciones, generando nuevas textualidades.
Dimensiones para el análisis de materiales educativos
El uso de los materiales educativos en las prácticas de enseñanza históricamente requirió de los especialistas y los educadores un análisis sobre qué, para qué y cómo utilizarlos, como así también, las cuestiones relacionadas al discurso, diseño, producción y circulación de los materiales educativos. Estas preguntas pueden ser abordadas desde las dimensiones que plantea Alfonso Gutiérrez Martín, las cuales configuran un modelo de análisis de propuestas comunicativas en las aplicaciones multimedia (Gutiérrez Martín) que se centra en la interacción comunicativa programa - profesor, programa – alumno. Estas dimensiones son: técnica, estética, interactiva, didáctica e ideológica. Para abordar estas dimensiones de análisis, se seleccionó el CD 10 de la Colección Educ.ar, que lleva como título “Escuelas por la identidad”.
La Colección Educ.ar se realiza en el marco de la Campaña de Alfabetización Digital que el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, que lleva adelante desde 2004, y una de sus acciones consiste en distribuir de forma gratuita los CD por correo postal a los docentes que los soliciten completando un formulario de suscripción en la página web del Portal de Educ.ar. La Colección Educ.ar se define como un conjunto de recursos, ejercicios, documentos, canciones y videos para trabajar en los distintos niveles educativos, en temas curriculares de las distintas áreas: Lengua, Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Formación ética y Ciudadana, Informática, entre otros. El propósito de la colección apunta a ser una contribución a la capacitación continua de los docentes, a través de la presentación de “nuevas propuestas para organizar el conocimiento y la investigación; medios para lograr una gestión más eficiente de las tareas escolares; herramientas para ingresar al mundo digital; insumos para facilitar y enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje en el marco de la sociedad actual; opciones de acceso a nuevas propuestas pedagógicas y científicas.” (CD 10, “Acerca de...). El soporte de la colección es en CD y también se encuentra en Internet en el sitio del Portal Educ.ar donde se puede acceder por medio de la navegación.
El CD 10, “Escuelas por la identidad”, es definido como un conjunto de recursos, documentos, actividades, proyectos institucionales y lecturas destinados a los educadores para abordar el tema del derecho a la identidad y los derechos humanos, en el marco de la historia reciente de la Argentina (CD 10, “Acerca de...). Los contenidos que presenta el CD en relación al tema son los siguientes: “Textos de diferentes disciplinas y ciencias: psicología, derecho, antropología, sociología, genética y otros saberes sociales. Testimonios de diferentes actores sociales: Abuelas de Plaza de Mayo y especialistas que trabajan en el campo de los derechos humanos. Variedad de perspectivas: textos teóricos, relatos de experiencias, documentos jurídicos, ponencias en seminarios y congresos. Recursos didácticos: una biblioteca multimedia y actividades para trabajar con esos y otros recursos en el aula en todos los niveles educativos.” (CD 10, “Acerca de...). Estos contenidos están estructurados de acuerdo las siguientes secciones “Marco Teórico”, “Actividades”, “Biblioteca Multimedia” y “Calendario”. El CD ha sido elaborado por el Portal Educar del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, en colaboración con Abuelas de Plaza de Mayo y el programa televisivo Foro 21.
La dimensión técnica en el CD 10 de la Colección Educar, que refiere a la programación (Gutiérrez Martín) y uso instrumental del material educativo, se evidencia como una de las principales característica: el sencillo manejo, ya que es autoejecutable, lo cual facilita su instalación y navegación. Además, el CD cuenta con una sección llamada “Cómo usar el CD”, en la que explica detalladamente cuáles son las secciones, cómo se accede a ellas y sugerencias sobre cómo recorrer cada una de ellas, cuáles son los destinatarios y objetivos, cómo se navega el CD, da sugerencias para el uso de las secciones. Otra ayuda es el “Mapa del CD” que permite conocer cómo están estructurados los contenidos del CD. En el caso de la sección “Biblioteca Multimedia”, ofrece diferentes formatos para descargar los recursos que allí se encuentran y en diferentes soportes.
Las secciones “Cómo usar el CD” y “Mapa del CD”, constituyen un tipo de texto multimedial particular llamado “interfaz guía”. Este texto surge para el manejo de las bases de datos y para que la navegación en ellas no resulté caótica para el usuario, posibilitándole navegar por la información de una manera coherente y ordenada. Theo Van Leeuwen advierte en un análisis critico de este texto, que esto aporta una forma de abordar la información y planteando modos de interacción social (Van Leeuwen, 1998) qué van más allá del material educativo. Esto permite ver cómo la construcción de lo técnico se encuentra atravesada por la construcción del discurso de un material, en este caso educativo.
La dimensión estética, que refiere cómo se presenta la información en relación a los sentidos de la vista y el oído (Gutiérrez Martín), el CD 10 posee variado tipo de fuentes, tamaños y colores, e imágenes que permiten diferenciar y jerarquizar la información y reconocer las secciones de contenidos, como así también las que refieren a la información para el manejo del CD. Asimismo, al interior de cada una de las secciones de contenidos, se mantiene la diferenciación en la presentación de la información, lo cual habla de la coherencia del material educativo.
La dimensión interactiva, aquella que permite indagar los aspectos sobre la facilidad de navegación, cantidad y calidad de opciones de usuario, capacidad de respuesta del programa para adaptarse a cada usuario (Gutiérrez Martín), se presenta en el CD como una cualidad, dado que permite al usuario, en este caso los docentes, saber dónde están ubicados a través de los títulos de las secciones que siempre están presentes al interior de ellas, al mismo tiempo que posee un icono que permite volver al inicio en la página principal. La cantidad y calidad de opciones que le brinda al usuario son suficientes y adecuadas a la organización de la información que brindan a los docentes, posibilitando la buena navegación. El CD se presenta como un conjunto de recursos para que los docentes usen en las prácticas de enseñanza, debido a esto el acceso a la información se encuentra limitada a los saltos de pantalla, a la elección de la información que proporciona el CD. Alfonso Gutiérrez Martín denomina a esta interacción como unidireccional (Gutiérrez Martín), constituyéndose el usuario más como un receptor del material que emisor. Seguramente, que las propuestas que lleven adelante los educadores con el uso de la información que posee el CD en sus prácticas de enseñanza los transformen en emisores.
La dimensión didáctica, que refiere a los aspectos relacionados con el aprendizaje y la enseñanza, en el CD se evidencia en la explicitación de los objetivos educativos, cómo así también la guía didáctica, que se encuentra en “Cómo usar el CD”, donde ofrece sugerencias para que el docente trabaje con sus alumnos. La organización del material en las secciones “Marco Teórico”, “Actividades”, “Biblioteca Multimedia”, y “Calendario”, permite que los usuarios del programa organicen su aprendizaje de acuerdo a los conocimientos que poseen sobre el tema. Esto es, en la sección “Marco Teórico” estan presentes contenidos que permiten profundizar en el tema del Derecho a la Identidad y Derechos Humanos, desde diversas perspectivas. En la sección “Actividades”, estas se encuentran estructuradas de acuerdo a los niveles, y los recursos que allí se sugieren para su uso se encuentran en la sección “Biblioteca Multimedia”. En la sección “Calendario” se encuentran las fechas en las cuales pueden ser abordados temas en relación a la identidad y los derechos humanos, de acuerdo con el Calendario Escolar. Cada una de estas secciones se presentan resumidamente y luego se puede acceder a ellas para su profundización de acuerdo a los intereses de los usuarios.
Por último, la dimensión ideológica, que atraviesa a los materiales educativos, se hace explicita en el material a la hora de plantear la identidad y los derechos humanos como temas necesarios de abordar en el curriculum de las escuelas argentinas, dada la historia reciente de nuestro país y la declaración del 24 de marzo como “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, por el aniversario del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 en nuestro país. Valores como los derechos humanos y derecho a la identidad, se abordan en este material desde la diversidad de perspectivas y testimonios, que por muchas décadas fueron silenciados en las escuelas argentinas, a través de la violencia física y simbólica, por docentes desaparecidos, destrucción de libros textos y otros materiales educativos considerados “subversivos”. Resulta gratificante, ver que un material educativo multimedial aborde estos temas desde el respeto y la memoria, y permita demostrar un uso pedagógico transformador de las nuevas tecnologías.
Interrogantes...
La integración de las dimensiones técnica, estética, interactiva, didáctica e ideológica, debe ser la gran preocupación de quienes diseñan, producen y circulan materiales educativos, como así también de quienes los usan en sus prácticas de enseñanza. Las nuevas tecnologías, como las viejas tecnologías, muestran día a día el potencial transformador que poseen, pero depende del uso que se realice de las mismas cuáles serán los alcances de esta transformación. Actualmente las nuevas tecnologías permiten que los viejos textos que atravesaban a los antiguos materiales educativos, sean atravesados por nuevas textualidades, permitiendo nuevas formas de representar. Ahora bien, qué se representa en estos nuevos textos, para qué se representa y cómo se representan, continúan siendo interrogantes que especialistas y educadores deben afrontar en las prácticas de enseñanza y frente a los cuáles también cabe preguntar si se han transformado a la luz del contexto histórico.
El material educativo seleccionado para el análisis, el CD 10 “Escuelas por la identidad” de la Colección Educar se propone dos desafíos para transformar su relación con la escuela: por un lado abre camino para la incorporación de las TIC en las prácticas de enseñanza y contribuir a la alfabetización digital a través del uso de las nuevas textualidades, y por otro lado, abre un espacio en la enseñanza en el cual se reflexione sobre el derecho a la identidad y los derechos humanos, en el contexto de nuestra historia. Dos tareas no menores para un material educativo multimedial, ¿a ustedes que les parece?... .
Frente a este panorama, este artículo tiene como propósito abrir interrogantes sobre cuáles son las transformaciones de las nuevas textualidades en los materiales educativos y su relación con la escuela. Para ello, se aborda el análisis de un material educativo multimedial de la Colección Educ.ar, cuyo temática es la identidad y está destinado a ser utilizado en el ámbito de las prácticas de enseñanza formales, esto es, en las escuelas.
En primer lugar, se plantean los conceptos que permiten explicitar cuál es la relación histórica de los materiales educativos y la escuela, y una perspectiva sobre cómo entender los materiales educativos.
En segundo lugar, se describen las dimensiones para el análisis del material, a saber, técnica, estética, interactiva, didáctica e ideológica (Gutiérrez Martín), atravesadas por cómo se construye el discurso, cuáles son las características del diseño, producción y circulación, a través del análisis del material educativo de la Colección de Educ.ar.
Para finalizar, se plantean algunos interrogantes acerca de cómo se configura la relación histórica entre los materiales educativos y la escuela frente a las nuevas textualidades.
Los materiales educativos y la escuela
Si tuvieran que pensar en un material educativo en particular, ¿cuál les vendría a la mente?. Es probable que un libro de textos, cuyas características justamente es la combinación de variados textos, distintos géneros literarios y, aunque pocas veces nos detengamos en ello, también distintos tipos de imágenes.
Esta representación no es casual. La relación entre la escuela y los materiales educativos es una construcción histórica, que se configura desde los orígenes de la escuela moderna y su establecimiento como forma hegemónica de educar en el siglo XIX. Pablo Pineau plantea que los materiales educativos, específicamente los impresos, son una de las piezas que se fueron ensamblando para generar la escuela moderna. La “Generación de una oferta y demanda impresa específica”, como Pineau la define, implica reconocer la histórica la relación entre los materiales y la escuela: “Desde los tempranos textos para el sistema –como el Orbis pictus de Comenio-, pasando por los manuales, los libros de lectura, los leccionarios, las guías de docente, los cuadernos, las láminas, etcétera, la escuela implicó la creación de nuevos materiales escritos. Dicha producción adoptó características especiales, como la clasificación según su grado de didactismo, de claridad o de adaptación al alumno, al curriculum o a los fines propuestos.” (Pineau, 2001:38-39). Esta estrecha relación entre la escuela y la escritura, tiene su razón de ser en que la escuela asumió la tarea de alfabetizar a través de la enseñanza de la lectura y la escritura, y si bien, Comenio, en el siglo XVI, conocido como el padre de la Didáctica, reconocía el valor de las imágenes en la enseñanza - una de sus obras justamente era Orbis pictus, donde incluía grabados para utilizar en las prácticas de enseñanza- recién con el avance de los medios de comunicación, a mediados del siglo XX, comenzó a cuestionarse el papel protagónico de los libros de textos como materiales educativos en las escuelas, otorgando un nuevo lugar a la imagen: “La expansión del mundo audiovisual y de la "forma" como contenido invitaban a la búsqueda de pedagogías de la imagen, aprendizajes sistemáticos y hasta inclusión académica. (…) El mundo audiovisual desde los años 60 hasta la actualidad ha sido objeto de múltiples aproximaciones. Sin hablar de los manuales técnicos, básicamente se podrían reconocer cuanto menos, tres grandes dimensiones en los estudios acerca de lo visual: 1. los trabajos centrados en las gramáticas y narrativas, 2. los que apuntan a la dimensión estética, 3. los que intentan estudiar la imagen en relación con la cognición.” (Entel, 2005:8-7).
En la actualidad, los nuevos materiales educativos se caracterizan por la utilización de las nuevas tecnologías e interrelación de diferentes medios, estableciendo nuevas textualidades. Mariano Palamidessi plantea que entre las transformaciones generadas por la influencia de la digitalización y mundializacion de las comunicaciones en la educación existe un fuerte incremento de: “... - la cantidad y diversidad de conocimientos, textos y productos que circula no deja de crecer; - los sujetos con los que trabaja la educación escolar son crecientemente atravesados por flujos electrónicos globales -estímulos, imágenes y textos- que proveen una parte cada vez más importante de los materiales sobre los que se construyen las narraciones de lo social y la identidad de los individuos; - la escuela deja definitivamente de ser el canal privilegiado mediante el cual las nuevas generaciones entran en contacto con la información sobre el mundo, proceso que ya había iniciado la irrupción de la TV algunas décadas atrás.” (Palamidessi, 2006:7).
Los materiales educativos como textos y representaciones
La designación “materiales educativos” es lo suficientemente amplia y compleja para abarcar a todos aquellos materiales que están, o pueden estar, presentes en las prácticas de enseñanza. Algunos materiales educativos están destinados específicamente a ser utilizados en las prácticas de enseñanza, tales como libros de textos, manuales escolares, etc., a estos también se los denomina materiales curriculares, escolares, o/y didácticos, etc. . Otros materiales educativos, en cambio, no están destinados definidamente para la escuela, como por ejemplo películas, video juegos, etc. . No obstante, podríamos comprender a todos los materiales educativos a través de dos aspectos que los caracterizan: los materiales educativos pueden ser comprendidos como textos y representaciones.
Los materiales educativos son textos, en tanto constituyen discursos sobre temas, poseen intertextualidad, ya que incorporan variados textos, se diseñan, producen y circulan como cualquier texto, pero con la diferencia que pueden ser utilizados como material en la práctica de enseñanza. En relación a esto, Jaume Martínez Bonafé plantea que los materiales curriculares, como él los denomina, constituyen “Un texto dentro del texto”, debido a que trasmiten concepciones de enseñanza y de aprendizaje: “Un material curricular es una teoría sobre la escuela. No constituye sólo el soporte o medio para la instrucción, sino que es también, y fundamentalmente, un modo de concebir el desarrollo del curriculum y el trabajo de los profesores y los estudiantes. El material codifica la cultura seleccionada y le da forma pedagógica. (…) Todo ello está sugiriendo un modo específico de entender la enseñanza... . El texto refleja, en las tareas que determina, una teoría curricular; por lo tanto, no sólo es el soporte técnico de la información, sino que es también un modo de hacer curriculum.” (Martinez Bonafé, 1998:123).
Los materiales educativos constituyen representaciones, en tanto son mucho más que simples medios que transmiten mensajes, son formas de mirar al mundo, sistemas de ideas, trasmiten ideologías, por ello también, son un texto dentro de otro texto (Martínez Bonafé, 1998). En relación a la representación Edith Litwin sostiene que “Las formas de representación son las maneras en que se trasmite información apelando a los sistemas sensoriales. Por lo tanto, las formas de representación pueden ser visuales, auditivas, táctiles, olfativas, gustativas, kinestésicas pero no necesariamente se dan puras sino, por lo contrario, se expresan de manera combinada. Un film, por ejemplo, utiliza las formas visuales y auditivas y por medio de imágenes genera propuestas estéticas de diferente valor.” (Litwin), y de esta manera, se podría agregar que, así estructuran el pensamiento.
Algunas investigaciones, plantea que el uso de las tecnologías en la representación del conocimiento y de la información, reestructuran el pensamiento (Ong, 1993), y plantean a la escritura como una de las primeras tecnologías de la palabra (Ong, 1993) que inició este proceso de representación. Walter Ong denomina “oralidad primaria” al periodo donde la escritura no estaba presente, todo era oral, el conocimiento era repetido en voz alta, estructurando el pensamiento de tal forma que se configuraban como sociedades y mentalidades altamente tradicionalistas, conservadoras, homeostáticas, esto es, que vivían en un presente continuo y equilibrado, relacionado con el mundo vital, es decir, con la experiencia vivida (Ong, 1993). Con la aparición de la escritura comienza el proceso de tecnologización de la palabra denominado etapa “quirográfica” (Ong, 1993), esto permitió una trascripción visual más precisa de la palabra, alcanzando un pensamiento más abstracto y analítico. Recién, es en el siglo XV con la invención de la imprenta que surge una nueva forma de tecnologizar a la palabra, que refuerza la escritura y su actividad solipsista. Ong denomina a este periodo etapa “tipografía”, donde la palabra pasó a ser una cosa colocada en el espacio, de la cual se pudieron hacer miles de copias, consolidando cada vez más la palabra hablada al espacio inmóvil de una hoja impresa. Esta forma de representación se llevó a la escuela, unos siglos después, con el uso de los libros de textos.
A mediados del siglo XX, con el desarrollo y hegemonía de la radio, televisión, electrónica, los satélites, etc., comienza el periodo que Ong denomina “oralidad secundaria”, donde los medios de comunicación crean un fuerte sentido de grupo, que no predominaba en los periodos anteriores de las etapas quirográfica y tipográfica. Manuel Castells, plantea que nos encontramos atravesando el proceso de Revolución Tecnológica caracterizada no necesariamente por la centralidad del conocimiento sino por “…la aplicación de ese conocimiento e información a la generación de conocimiento y los dispositivos de procesamiento/ comunicación de la información, en un circuito de retroalimentación acumulativa que se da entre la innovación y los usos de la innovación.” (Castells, M., 1997:2), esto sería la aplicación de las TIC a diferentes formas de representar. A partir de estos desarrollos tecnológicos, en los materiales educativos se apelo a diferentes representaciones, generando nuevas textualidades.
Dimensiones para el análisis de materiales educativos
El uso de los materiales educativos en las prácticas de enseñanza históricamente requirió de los especialistas y los educadores un análisis sobre qué, para qué y cómo utilizarlos, como así también, las cuestiones relacionadas al discurso, diseño, producción y circulación de los materiales educativos. Estas preguntas pueden ser abordadas desde las dimensiones que plantea Alfonso Gutiérrez Martín, las cuales configuran un modelo de análisis de propuestas comunicativas en las aplicaciones multimedia (Gutiérrez Martín) que se centra en la interacción comunicativa programa - profesor, programa – alumno. Estas dimensiones son: técnica, estética, interactiva, didáctica e ideológica. Para abordar estas dimensiones de análisis, se seleccionó el CD 10 de la Colección Educ.ar, que lleva como título “Escuelas por la identidad”.
La Colección Educ.ar se realiza en el marco de la Campaña de Alfabetización Digital que el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, que lleva adelante desde 2004, y una de sus acciones consiste en distribuir de forma gratuita los CD por correo postal a los docentes que los soliciten completando un formulario de suscripción en la página web del Portal de Educ.ar. La Colección Educ.ar se define como un conjunto de recursos, ejercicios, documentos, canciones y videos para trabajar en los distintos niveles educativos, en temas curriculares de las distintas áreas: Lengua, Matemáticas, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Formación ética y Ciudadana, Informática, entre otros. El propósito de la colección apunta a ser una contribución a la capacitación continua de los docentes, a través de la presentación de “nuevas propuestas para organizar el conocimiento y la investigación; medios para lograr una gestión más eficiente de las tareas escolares; herramientas para ingresar al mundo digital; insumos para facilitar y enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje en el marco de la sociedad actual; opciones de acceso a nuevas propuestas pedagógicas y científicas.” (CD 10, “Acerca de...). El soporte de la colección es en CD y también se encuentra en Internet en el sitio del Portal Educ.ar donde se puede acceder por medio de la navegación.
El CD 10, “Escuelas por la identidad”, es definido como un conjunto de recursos, documentos, actividades, proyectos institucionales y lecturas destinados a los educadores para abordar el tema del derecho a la identidad y los derechos humanos, en el marco de la historia reciente de la Argentina (CD 10, “Acerca de...). Los contenidos que presenta el CD en relación al tema son los siguientes: “Textos de diferentes disciplinas y ciencias: psicología, derecho, antropología, sociología, genética y otros saberes sociales. Testimonios de diferentes actores sociales: Abuelas de Plaza de Mayo y especialistas que trabajan en el campo de los derechos humanos. Variedad de perspectivas: textos teóricos, relatos de experiencias, documentos jurídicos, ponencias en seminarios y congresos. Recursos didácticos: una biblioteca multimedia y actividades para trabajar con esos y otros recursos en el aula en todos los niveles educativos.” (CD 10, “Acerca de...). Estos contenidos están estructurados de acuerdo las siguientes secciones “Marco Teórico”, “Actividades”, “Biblioteca Multimedia” y “Calendario”. El CD ha sido elaborado por el Portal Educar del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, en colaboración con Abuelas de Plaza de Mayo y el programa televisivo Foro 21.
La dimensión técnica en el CD 10 de la Colección Educar, que refiere a la programación (Gutiérrez Martín) y uso instrumental del material educativo, se evidencia como una de las principales característica: el sencillo manejo, ya que es autoejecutable, lo cual facilita su instalación y navegación. Además, el CD cuenta con una sección llamada “Cómo usar el CD”, en la que explica detalladamente cuáles son las secciones, cómo se accede a ellas y sugerencias sobre cómo recorrer cada una de ellas, cuáles son los destinatarios y objetivos, cómo se navega el CD, da sugerencias para el uso de las secciones. Otra ayuda es el “Mapa del CD” que permite conocer cómo están estructurados los contenidos del CD. En el caso de la sección “Biblioteca Multimedia”, ofrece diferentes formatos para descargar los recursos que allí se encuentran y en diferentes soportes.
Las secciones “Cómo usar el CD” y “Mapa del CD”, constituyen un tipo de texto multimedial particular llamado “interfaz guía”. Este texto surge para el manejo de las bases de datos y para que la navegación en ellas no resulté caótica para el usuario, posibilitándole navegar por la información de una manera coherente y ordenada. Theo Van Leeuwen advierte en un análisis critico de este texto, que esto aporta una forma de abordar la información y planteando modos de interacción social (Van Leeuwen, 1998) qué van más allá del material educativo. Esto permite ver cómo la construcción de lo técnico se encuentra atravesada por la construcción del discurso de un material, en este caso educativo.
La dimensión estética, que refiere cómo se presenta la información en relación a los sentidos de la vista y el oído (Gutiérrez Martín), el CD 10 posee variado tipo de fuentes, tamaños y colores, e imágenes que permiten diferenciar y jerarquizar la información y reconocer las secciones de contenidos, como así también las que refieren a la información para el manejo del CD. Asimismo, al interior de cada una de las secciones de contenidos, se mantiene la diferenciación en la presentación de la información, lo cual habla de la coherencia del material educativo.
La dimensión interactiva, aquella que permite indagar los aspectos sobre la facilidad de navegación, cantidad y calidad de opciones de usuario, capacidad de respuesta del programa para adaptarse a cada usuario (Gutiérrez Martín), se presenta en el CD como una cualidad, dado que permite al usuario, en este caso los docentes, saber dónde están ubicados a través de los títulos de las secciones que siempre están presentes al interior de ellas, al mismo tiempo que posee un icono que permite volver al inicio en la página principal. La cantidad y calidad de opciones que le brinda al usuario son suficientes y adecuadas a la organización de la información que brindan a los docentes, posibilitando la buena navegación. El CD se presenta como un conjunto de recursos para que los docentes usen en las prácticas de enseñanza, debido a esto el acceso a la información se encuentra limitada a los saltos de pantalla, a la elección de la información que proporciona el CD. Alfonso Gutiérrez Martín denomina a esta interacción como unidireccional (Gutiérrez Martín), constituyéndose el usuario más como un receptor del material que emisor. Seguramente, que las propuestas que lleven adelante los educadores con el uso de la información que posee el CD en sus prácticas de enseñanza los transformen en emisores.
La dimensión didáctica, que refiere a los aspectos relacionados con el aprendizaje y la enseñanza, en el CD se evidencia en la explicitación de los objetivos educativos, cómo así también la guía didáctica, que se encuentra en “Cómo usar el CD”, donde ofrece sugerencias para que el docente trabaje con sus alumnos. La organización del material en las secciones “Marco Teórico”, “Actividades”, “Biblioteca Multimedia”, y “Calendario”, permite que los usuarios del programa organicen su aprendizaje de acuerdo a los conocimientos que poseen sobre el tema. Esto es, en la sección “Marco Teórico” estan presentes contenidos que permiten profundizar en el tema del Derecho a la Identidad y Derechos Humanos, desde diversas perspectivas. En la sección “Actividades”, estas se encuentran estructuradas de acuerdo a los niveles, y los recursos que allí se sugieren para su uso se encuentran en la sección “Biblioteca Multimedia”. En la sección “Calendario” se encuentran las fechas en las cuales pueden ser abordados temas en relación a la identidad y los derechos humanos, de acuerdo con el Calendario Escolar. Cada una de estas secciones se presentan resumidamente y luego se puede acceder a ellas para su profundización de acuerdo a los intereses de los usuarios.
Por último, la dimensión ideológica, que atraviesa a los materiales educativos, se hace explicita en el material a la hora de plantear la identidad y los derechos humanos como temas necesarios de abordar en el curriculum de las escuelas argentinas, dada la historia reciente de nuestro país y la declaración del 24 de marzo como “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, por el aniversario del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 en nuestro país. Valores como los derechos humanos y derecho a la identidad, se abordan en este material desde la diversidad de perspectivas y testimonios, que por muchas décadas fueron silenciados en las escuelas argentinas, a través de la violencia física y simbólica, por docentes desaparecidos, destrucción de libros textos y otros materiales educativos considerados “subversivos”. Resulta gratificante, ver que un material educativo multimedial aborde estos temas desde el respeto y la memoria, y permita demostrar un uso pedagógico transformador de las nuevas tecnologías.
Interrogantes...
La integración de las dimensiones técnica, estética, interactiva, didáctica e ideológica, debe ser la gran preocupación de quienes diseñan, producen y circulan materiales educativos, como así también de quienes los usan en sus prácticas de enseñanza. Las nuevas tecnologías, como las viejas tecnologías, muestran día a día el potencial transformador que poseen, pero depende del uso que se realice de las mismas cuáles serán los alcances de esta transformación. Actualmente las nuevas tecnologías permiten que los viejos textos que atravesaban a los antiguos materiales educativos, sean atravesados por nuevas textualidades, permitiendo nuevas formas de representar. Ahora bien, qué se representa en estos nuevos textos, para qué se representa y cómo se representan, continúan siendo interrogantes que especialistas y educadores deben afrontar en las prácticas de enseñanza y frente a los cuáles también cabe preguntar si se han transformado a la luz del contexto histórico.
El material educativo seleccionado para el análisis, el CD 10 “Escuelas por la identidad” de la Colección Educar se propone dos desafíos para transformar su relación con la escuela: por un lado abre camino para la incorporación de las TIC en las prácticas de enseñanza y contribuir a la alfabetización digital a través del uso de las nuevas textualidades, y por otro lado, abre un espacio en la enseñanza en el cual se reflexione sobre el derecho a la identidad y los derechos humanos, en el contexto de nuestra historia. Dos tareas no menores para un material educativo multimedial, ¿a ustedes que les parece?... .
Virginia Ithurburu.
*Nota: Este artículo corresponde a la actividad de integración del Módulo “Análisis de materiales digitales” de la Diplomatura en Educación y Nuevas Tecnologías de FLACSO.
Fuente
CD 10 “Escuelas por la identidad”, Colección Educar, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, Abuelas de Plaza de Mayo, Foro 21. El programa televisivo sobre educación. Disponible en: http:///coleccion.educ.ar/coleccion/CD10/contenidos/index.html .
Bibliografía
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- Entel, A., “Acerca del pensamiento visual”, “Ideando”, En Revista Constelaciones. Fundación Walter Benjamín. Año II, Nº 2, 2005.
- Gutiérrez Martín, A., “Evaluación de la comunicación en las aplicaciones multimedia educativas”. Litwin, E., “Ver, conocer y comprender”, Disponible en www.educared.org.ar/ppce/temas/30_ver_conocer_comprender .
- Martínez Bonafé, J., 1998, “Materiales curriculares y cambio educativo. Siete cuestiones abiertas y una propuesta de urgencia", en "Trabajar en la escuela. Profesorado y reformas en el umbral del siglo XXI", Miño y Dávila, Madrid.
- Ong, W., 1993, “Oralidad y escritura”, FCE, México.
- Palamidessi, M., (Comp.), 2006, “Capítulo 1. Las escuelas y las tecnologías, en el torbellino del nuevo siglo”, en “La escuela en la sociedad de redes”, FCE, Buenos Aires.
- Pineau, P., “¿Por qué triunfó la escuela?”, en Dussel, I., Pineau, P., y Caruso, M., 2001, “La escuela como máquina de educar”, Ed. Paidós, Buenos Aires.
- Van Leeuwen, T., 1998, “Heteroglosia programada: análisis crítico de un interfaz de ordenador”, en Martín Rojo y Whittaker, (eds.), “Poder-decir o el poder de los discursos”, Editorial Arrecife: Madrid.
2 comentarios:
Virgi!!! Muy bueno tu artículo!!!
Es indudable que si pensamos que la educación tiene que ser acorde al contexto en el que se desarrolla, no podemos dejar de incorporar a nuestras prácticas, este tipo de materiales ya que vivimos en un mundo en el que predomina la cultura visual. ¿Pero alcanza con integrar estos materiales al aula? ¿O es necesario, modificar los modelos de aprendizaje para que estos materiales permitan ampliar nuestras prácticas? Las Tic’s mejoran nuestras prácticas solo si son utilizadas en una “buena práctica”, de lo contrario pueden resultar mas de lo mismo. ¿Qué cambios tendrían que hacer los docentes para que esto suceda?
Como vos bien decís "depende del uso que se realice de las mismas cuáles serán los alcances de esta transformación"
Un abrazo, nos seguimos leyendo...
Virgi!!! Soy Silvana. Sólo pude crear mi comentario como Anónimo!!
Cariños.
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